Gestiona toda tu logística fácil y sin límites con Suite Logística. Conoce más información
×
La última milla es el tramo final del proceso logístico: el recorrido que realiza un pedido desde el centro de distribución hasta el cliente final. Es, simultáneamente, el punto más costoso, más complejo y más visible de la cadena de suministro. También es donde se concentra una parte significativa de las emisiones de CO₂, la congestión urbana y los reprocesos operativos.
Índice
Una última milla sostenible es aquella que permite reducir emisiones contaminantes, optimizar el uso de recursos, minimizar recorridos improductivos, disminuir intentos de entrega, integrar tecnología para mejorar la operativa y mantener o mejorar el nivel de servicio.
Antes de implementar cambios, necesitas una línea base.
Indicadores clave a medir:
Si ya gestionas indicadores logísticos como lead time o rotación de inventario, integra métricas ambientales dentro de tu tablero de control.
La optimización de rutas es el núcleo de una última milla sostenible. Sin planificación inteligente, cualquier inversión en flota o tecnología pierde impacto.
Segmenta por tipo de entrega:
No todos los envíos requieren el mismo nivel de urgencia. Clasificar por:
Permite asignar recursos adecuados y evitar sobrecostos energéticos innecesarios.
El transporte representa el mayor impacto ambiental en la última milla.
Alternativas sostenibles:
Los microhubs o dark stores urbanas reducen significativamente la distancia final de entrega.
Beneficios:
Este modelo es muy buscado por ecommerce con alta concentración urbana.
Las entregas fallidas generan doble impacto ambiental y económico.
Estrategias clave:
Cada intento fallido eliminado implica reducción directa de emisiones y costos.
La digitalización es indispensable para la mejora continua.
Herramientas necesarias:
La sostenibilidad también depende de cómo se preparan los pedidos.
Optimización de carga:
Prometer inmediatez sin análisis ambiental puede ser contraproducente.
Recomendaciones:
Si tercerizas transporte, evalúa:
Seleccionar aliados alineados con tus objetivos ambientales fortalece tu estrategia global.
La última milla no termina con la entrega. La gestión de devoluciones debe:
La logística inversa desorganizada puede duplicar el impacto ambiental.
No se puede mejorar lo que no se mide. Define indicadores como:
La economía colaborativa aplicada a logística permite:
La última milla sostenible no debe ser un proyecto aislado del área logística. Debe alinearse con:
Cuando la sostenibilidad forma parte del ADN empresarial, la ejecución es consistente, medible y estratégicamente rentable.
Implementar este modelo genera:
Retos comunes en la implementación:
Aunque el modelo es atractivo, existen desafíos:
La clave está en implementar de manera progresiva y medible.
En Colombia, compañías como Coordinadora han incorporado soluciones tecnológicas y optimización de rutas para mejorar eficiencia operativa.
Para gestionarla de manera estratégica, se requiere integración tecnológica, visibilidad en tiempo real y optimización constante. En este contexto, la Coordinadora ofrece su solución Suite Logística, diseñada para centralizar y optimizar procesos operativos.
Suite Logística permite integrar órdenes y despachos en una sola plataforma, facilitando el ruteo inteligente, el seguimiento en tiempo real y la trazabilidad completa del envío.
De esta manera consigues una reducción de kilómetros recorridos, menor tasa de entregas fallidas y mejor control de indicadores clave como tiempos de tránsito y nivel de servicio.
La última milla es el tramo más contaminante porque combina baja eficiencia operativa con alta fragmentación de entregas. A diferencia del transporte de larga distancia, donde la carga viaja consolidada, en la distribución urbana los vehículos realizan múltiples paradas con volúmenes reducidos por entrega.
La consecuencia es que se incrementa el consumo de combustible por pedido, en donde la congestión vehicular, los tiempos de espera, los reintentos por entregas fallidas y las rutas mal optimizadas elevan las emisiones de CO₂. La circulación en zonas densamente pobladas también amplifica el impacto ambiental y acústico, convirtiendo la última milla en el punto crítico de sostenibilidad logística.
No, no es obligatorio cambiar toda la flota a vehículos eléctricos de forma inmediata. La transición puede realizarse de manera progresiva y estratégica. Muchas empresas comienzan electrificando rutas urbanas de alta densidad o zonas con restricciones ambientales. También es viable combinar vehículos eléctricos con híbridos o modelos eficientes a combustión mientras se evalúa retorno de inversión, infraestructura de carga y adaptación operativa.
No necesariamente. Aunque puede requerir inversión inicial en tecnología o flota eficiente, a mediano y largo plazo la sostenibilidad reduce costos operativos. La optimización de rutas, la consolidación de entregas y la disminución de reintentos permiten ahorrar combustible, mantenimiento y tiempo, mejorando la rentabilidad logística global.
Contenido relacionado