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Los fletes y embalajes siempre han sido determinantes en el éxito de la cadena de suministro, son elementos necesarios para que los productos lleguen a su destino sin problemas y en buen estado. Su gestión acá tiene una serie de beneficios que afectan la reputación de la empresa. Si quieres conocer cuál es la importancia de los fletes y embalajes en la logística, sus tipos, ventajas, desafíos y cómo optimizarlos, presta atención a la siguiente información.
Índice
Flete se refiere al costo asociado con el transporte de mercancías de un lugar a otro, el cual varía según el medio de transporte utilizado, la distancia recorrida, el tipo de mercancía y otros factores. Existen varios tipos de fletes, cada uno con sus propias características y ventajas:
El embalaje es el material y el proceso utilizado para proteger, contener y presentar los productos durante su almacenamiento y transporte, lo que previene daños, facilita la manipulación y cumple con las normativas de transporte. Existen varios tipos de embalajes:
La buena gestión de los fletes y embalajes repercute directamente en cómo las empresas optimizan sus operaciones para lograr el éxito a largo plazo. Vale la pena detallar este aspecto empezando por los fletes:
Para ello se debe elegir el medio de transporte más adecuado, optimizar rutas y negociar tarifas con los proveedores de servicios logísticos. Las empresas que logran reducir sus costos de flete ofrecen precios más competitivos a sus clientes y aumentan su margen de beneficio.
Los retrasos en el transporte provocan interrupciones en la producción, desabastecimientos y, en última instancia, insatisfacción del cliente. Una gestión adecuada hace que los productos lleguen a su destino a tiempo y en buen estado.
Los clientes esperan recibir sus pedidos a tiempo y en perfectas condiciones. Un buen sistema de fletes hace que las entregas se realicen según lo prometido, lo que mejora la experiencia del cliente y fortalece la lealtad hacia la marca.
Las empresas que pueden ofrecer tiempos de entrega más rápidos y costos de envío más bajos tienen una ventaja competitiva sobre aquellas que no pueden hacerlo.
El embalaje hace que el transporte de la mercadería sea seguro y tiene un gran efecto en la cadena logística y por tanto, en la satisfacción del cliente:
El embalaje adecuado incluye la protección contra impactos, vibraciones, humedad y otros factores ambientales que afecten la calidad del producto. La protección eficaz minimiza las pérdidas por daños y reduce los costos asociados con devoluciones y reemplazos.
Características como asas, ruedas y formas ergonómicas permiten un manejo más fácil y seguro de la mercancía, lo que reduce el riesgo de lesiones laborales y mejora la eficiencia en el almacenamiento y transporte.
También debe cumplir con las normativas y regulaciones del transporte de mercancías, sobre todo en el caso de productos peligrosos o perecederos. El cumplimiento de las normativas contribuye a la seguridad de las personas y del medio ambiente, y evita sanciones legales.
El embalaje no solo protege el producto, sino que también tiene gran relevancia en su presentación. Un embalaje atractivo y funcional mejora la percepción del producto y aumenta su valor percibido.
Poner en práctica una buena gestión de fletes y embalajes requiere superar algunos obstáculos que no son precisamente impedimentos, pero necesitan ser tomados en cuenta:
Las empresas deben estar preparadas para gestionar estos costos variables y buscar continuamente maneras de optimizar sus gastos de transporte.
Debe haber sincronización de tiempos de entrega, gestión de inventarios y coordinación con múltiples proveedores de servicios logísticos. La falta de una planificación adecuada puede resultar en retrasos y costos adicionales.
La sustentabilidad es un desafío creciente en el que las empresas deben buscar maneras de reducir su huella ambiental. La adopción de prácticas sostenibles beneficia al medio ambiente y mejora la reputación de la empresa.
Las empresas deben invertir en sistemas de gestión de transporte (TMS) y soluciones de automatización para mejorar la visibilidad en la cadena de suministro. La implementación de estas tecnologías puede ser costosa y requiere una adaptación continua a las innovaciones.
Hay mucho trabajo que hacer para mejorar la cadena logística de tu empresa, empezando por escoger bien a tus proveedores:
Las empresas deben evaluar a los proveedores en función de su fiabilidad, capacidad, costos y compromiso con la sostenibilidad. Establecer relaciones sólidas con los proveedores mejora la colaboración en la cadena de suministro.
Las empresas deben utilizar herramientas de software avanzadas para planificar y optimizar las rutas de entrega, teniendo en cuenta factores como el tráfico, las condiciones meteorológicas y la capacidad del vehículo.
Las empresas deben buscar alternativas a los materiales de embalaje tradicionales, como plásticos reciclables, bioplásticos y materiales compostables. Además, deben diseñar embalajes que minimicen el desperdicio y maximicen el espacio.
Estos sistemas permiten a las empresas rastrear envíos en tiempo real, optimizar la utilización de la capacidad y mejorar la planificación de inventarios. La inversión en tecnología también mejora la comunicación y la colaboración con los proveedores y clientes.
Las empresas que entrenan a sus empleados en la formación necesaria para manejar las últimas tecnologías, comprender las normativas de transporte y aplicar las mejores prácticas en la gestión de fletes y embalajes, tienen mejor rendimiento y resultados.
Y para ello es importante establecer métricas de rendimiento clave (KPI) para evaluar la eficiencia de sus operaciones y realizar auditorías periódicas para identificar áreas de mejora.
Las empresas que colaboran con proveedores, clientes y otros socios para compartir información, optimizar recursos y coordinar esfuerzos, son las más resilientes y exitosas. Las alianzas estratégicas también pueden proporcionar acceso a nuevas tecnologías y mercados.
Debes alinear tus operaciones logísticas con las expectativas de los clientes en términos de tiempos de entrega, integridad del producto y comunicación. La retroalimentación continua ayuda a identificar áreas de mejora y a desarrollar soluciones personalizadas para satisfacer sus necesidades.
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