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Gestionar bien las devoluciones de un ecommerce pesa tanto en la experiencia del cliente como gestionar bien los envíos, aunque muchas tiendas solo le prestan atención a la primera mitad del proceso. Cuando un cliente pide devolver su pedido se activa una cadena de decisiones. Alguien tiene que coordinar quién recoge el producto, alguien más tiene que revisar si todavía sirve para volver a venderse, hay que decidir cuándo se hace el reembolso, y el cliente necesita saber en qué va su caso mientras espera.
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La logística inversa, es decir, todo lo que ocurre después de que el cliente decide devolver algo, es una de las partes menos planificadas de un ecommerce y una de las que más pesa en la experiencia de compra final. Gestionarla bien no elimina las devoluciones, pero sí evita que se conviertan en un problema de reputación y en una fuga silenciosa de tiempo para tu equipo.
Toda tienda online tiene una tasa de devoluciones mayor a cero. Las causas más frecuentes son la talla o el color equivocado, un producto que no coincide con lo que se veía en las fotos, o simplemente un cambio de opinión del comprador. Eso no se elimina, pero sí puedes decidir cómo impacta tu margen y tu reputación.
Una política de devolución clara reduce el miedo a comprar. Una tienda que resuelve las devoluciones rápido y sin complicaciones construye más confianza que una que casi nunca recibe devoluciones porque casi nadie le compra.
El rechazo en la entrega es un caso que vale la pena prever dentro de tu política de devoluciones, sobre todo si vendes con pago contra entrega. Definir cómo se trata este caso te permite identificar si el problema está en la dirección registrada, en la comunicación antes del despacho o en la expectativa que generaste antes de cerrar la venta, en lugar de mezclarlo con el resto de tus devoluciones.
El proceso empieza cuando el cliente pide la devolución, casi siempre desde un formulario en tu web o por WhatsApp. Cuanto más simple sea este paso, menor será su frustración incluso si el resultado tarda unos días. Pedir de una vez el número de pedido y el motivo evita ida y vuelta de mensajes antes de poder actuar.
Puedes solicitar la recogida en la dirección del cliente en lugar de esperar a que él lo lleve a un punto de entrega, y hacer seguimiento a esa guía de retorno desde Suite Logística junto con el resto de tus envíos, sin depender de una hoja de cálculo aparte.
El producto que regresa no siempre puede volver al inventario disponible. Alguien tiene que revisar su estado y decidir si se reintegra al stock, si necesita reacondicionamiento o si se da de baja, y parte de esa decisión depende del estado en el que llegó el empaque original. Un producto que vuelve en una bolsa rota o una caja aplastada es más difícil de revender como nuevo, así que invertir en mejores materiales de empaque desde el envío de ida también protege el valor de lo que eventualmente se devuelve.
El cliente espera una resolución, no solo la confirmación de que el paquete llegó. Definir de antemano cuánto tarda cada tipo de resolución te permite comunicar un plazo real en lugar de dejarlo sin noticias.
Una política de devoluciones no es un texto legal escondido en el pie de página. Es información que el cliente necesita ver antes de pagar, porque decide si compra o no. Como mínimo, debe responder:
Publicar esta información de forma clara, antes de que el cliente pague, tiene un efecto comercial que muchas tiendas subestiman. Un comprador que ve una política de devoluciones ordenada asume que, si algo sale mal con su pedido, alguien del otro lado va a responder. Esa sola percepción reduce el abandono de carrito en compras donde la talla, el color o el ajuste son inciertos, como ropa, calzado o accesorios.
El error más común es no tener una política escrita y resolver cada caso a criterio de quien atiende ese día, lo que genera respuestas distintas para clientes en la misma situación. Otro error frecuente es llevar el registro de devoluciones en una hoja de cálculo aparte del sistema de pedidos. El inventario y las finanzas quedan desincronizados casi de inmediato.
También es importante cuidar la comunicación. Un cliente que no sabe en qué punto está su devolución termina escribiendo varias veces a soporte, generando frustración. Con el tiempo, ese desorden se nota en las reseñas y en los comentarios de tu tienda, incluso cuando el problema real fue pequeño y se hubiera resuelto rápido con la información a mano.
Un tercer error, menos visible pero igual de costoso, es inspeccionar los productos devueltos días o semanas después de que llegan. Mientras el producto espera revisión, esas unidades no están disponibles para vender ni tampoco descartadas, así que el inventario real de tu tienda queda distorsionado.
Si tu volumen de devoluciones ya te obliga a destinar una persona solo a recibirlas, clasificarlas y decidir qué hacer con cada producto, tercerizar empieza a tener sentido. Un operador de fulfillment recibe el producto devuelto, lo inspecciona y lo reintegra al inventario si corresponde, sin que ese trabajo recaiga en tu equipo.
Llegar a este punto es señal de que estás creciendo, pero operativamente puede ser un dolor de cabeza. Por eso, apoyarte en un servicio como Coordinadora Full te quita un gran peso de encima. Nosotros nos hacemos cargo de toda la parte tediosa de la logística inversa: recibimos las cajas, revisamos en qué estado vienen los productos y organizamos el inventario por ti. Así, tus clientes tienen un proceso de devolución rápido y sin complicaciones, mientras tú y tu equipo recuperan ese tiempo valioso para seguir enfocados en vender.
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