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Carga aérea o terrestre: ¿Cuándo conviene cada una?

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Elegir entre carga aérea o carga terrestre es una decisión que implica revisar costos, tiempos y tipo de mercancía. Una empresa puede necesitar un avión para reponer un repuesto que tiene una línea de producción detenida y un camión para mover el inventario del mes a otra ciudad, y en los dos casos estaría eligiendo bien.

El error frecuente es decidir por costumbre, como elegir siempre la carga aérea porque se percibe más rápido o siempre carga terrestre porque se percibe más barato, sin mirar qué se está enviando, a dónde y con qué urgencia real.

¿Cuál es la diferencia entre carga aérea y carga terrestre?

La carga aérea mueve mercancía en aviones, ya sea en aeronaves exclusivas de carga o en las bodegas de vuelos comerciales, y se apoya en una red terrestre para el tramo entre el aeropuerto y la dirección final. En Coordinadora, el servicio de carga aérea cubre envíos de hasta 70 kilos de peso real, con acompañamiento desde la cotización hasta la entrega. 

La carga terrestre mueve mercancía por carretera, en furgones y camiones, y es la columna vertebral del transporte de mercancías en Colombia. Dentro de la oferta de Coordinadora se envían por carga terrestre paquetes de hasta 5 kilos, la mercancía de más de 5 kilos, y unidades de mayor peso y dimensiones en mercancía XL.

Una parte importante de lo que se transporta en el país es carga general, mercancía embalada e identificada que no exige temperatura controlada ni protocolos especiales. Ese tipo de carga puede viajar por cualquiera de las dos vías, y por eso la decisión entre aérea y terrestre depende menos del producto en sí y más del contexto del envío.

Los criterios que deciden la modalidad

Peso y volumen

El transporte aéreo tiene límites de peso y espacio más estrictos que el terrestre. En Coordinadora la carga aérea aplica para envíos de hasta 70 kilos de peso real.

Por debajo de ese umbral, el peso y las medidas siguen siendo decisivos. Una caja liviana pero voluminosa puede costar por vía aérea mucho más de lo que realmente podría costar por vía terrestre. Medir el paquete cerrado y cotizar con esas medidas es la única forma de saber cuánto pesa ese factor en tu caso.

Tipo de mercancía

Hay productos para los que la vía aérea tiene sentido casi siempre. Aquellos productos de alto valor por kilo como tecnología, repuestos especializados o instrumentos, y las muestras que deben llegar antes de una fecha comercial son los casos típicos. En todos ellos el valor de lo que se transporta, o el costo de que se dañe o se demore, es alto frente al costo del flete.

También están los productos de bajo valor por kilo y alto volumen, como insumos, materiales de construcción, empaques o inventario de reposición regular. En estos casos, el flete aéreo puede representar una parte desproporcionada del valor de la mercancía, y la vía terrestre es la que mantiene el margen. 

También hay mercancías restringidas, y para carga aérea aplica además la lista de artículos peligrosos de la aerolínea según la norma IATA, así que antes de decidir la modalidad, conviene revisar la lista de productos restringidos para envíos.

Destino y acceso

Entre las ciudades principales conectadas por carretera, la vía terrestre es competitiva y suele ser la opción por defecto. La vía aérea gana peso cuando el destino está lejos del origen, cuando la conexión por carretera es larga o complicada, o cuando el envío debe llegar a una zona donde el tramo terrestre suele generar retrasos.

En Colombia este criterio es de los más importantes. La geografía hace que dos ciudades relativamente cercanas en distancia puedan estar lejos en tiempo de carretera, y que un destino con conexión terrestre justifique el avión aunque el paquete no sea urgente por sí mismo. Al revés, entre ciudades del interior bien conectadas, la vía terrestre resuelve la mayoría de los envíos sin que el tiempo sea un problema.

En cualquier caso, la carga aérea siempre termina en un tramo terrestre, desde el aeropuerto hasta la dirección de entrega. Por eso, más que pensar en aéreo o terrestre como caminos separados, conviene pensar en qué parte del recorrido justifica el avión.

Costo total, no solo el flete

El flete aéreo suele ser más alto que el terrestre, y esa diferencia es la que hace que muchos negocios descarten esta opción. Pero el flete no es el único costo de envío. Un inventario que tarda más en llegar es capital inmovilizado durante más días, la falta de inventario es una venta perdida y una línea detenida es un costo por hora.

Cuando se suma todo, hay casos donde el flete aéreo más caro resulta en un envío más barato para el negocio. La única forma de ver esa diferencia es cotizar las dos opciones con datos reales y poner al lado lo que cuesta esperar.

Para hacer esa cuenta basta con estimar, por cada día adicional de tránsito, cuánto cuesta el inventario detenido, cuántas ventas se dejan de cerrar por no tener el producto disponible y, si aplica, cuánto cuesta una parada o una penalidad por incumplimiento. Si esa suma, multiplicada por los días de diferencia entre una modalidad y la otra, supera la diferencia de flete, el envío aéreo es la opción más económica para el negocio aunque el flete sea más alto.

Comparación rápida

Ningún criterio decide por sí solo. En la siguiente tabla se resume cómo se comporta cada modalidad frente a las variables que más pesan en la decisión.

CriterioCarga aéreaCarga terrestre
Tipo de mercancíaAlto valor por kilo, muestrasBajo valor por kilo, alto volumen, inventario de reposición
DestinoDistancias largas o tramos terrestres complicadosCiudades y municipios conectados por carretera
Tramo finalSiempre termina en un recorrido terrestre, desde el aeropuerto a la dirección de entregaPuerta a puerta por carretera

La carga terrestre es el punto de partida para casi todo, y la carga aérea es la herramienta que se usa cuando una variable concreta, el valor o la distancia, la justifica.

¿Cuándo combinar las dos modalidades?

Muchos negocios no eligen una modalidad para siempre, sino que las combinan según el envío. El grueso del inventario viaja por carretera con la frecuencia que la operación necesita, y la vía aérea se reserva para reposiciones urgentes, muestras comerciales o pedidos con fecha comprometida.

Esa combinación funciona mejor cuando las dos modalidades se gestionan desde el mismo lugar. Con Suite Logística puedes cotizar, generar guías y hacer seguimiento a tus envíos desde una sola plataforma, sin cambiar de herramienta según el tipo de despacho. Y cuando el envío está dentro de los límites de una recogida estándar, puedes solicitar la recogida en tu dirección en lugar de trasladarlo hasta un punto de atención.

¿Qué necesitas tener a la mano para cotizar bien?

Comparar las dos modalidades solo sirve si las dos cotizaciones parten de los mismos datos. Antes de cotizar, reúne:

  • El peso real del envío, con el paquete ya cerrado.
  • Las tres medidas exteriores del paquete, porque la tarifa también considera el volumen.
  • La ciudad de origen y la de destino, con la dirección de entrega completa.
  • El tipo de mercancía, para descartar restricciones y definir el empaque que necesita.

Si la mercancía necesita cajas o material de protección adicional, consíguelos en la tienda de empaques antes de cotizar, porque el empaque final cambia las medidas y, con ellas, la tarifa de las dos modalidades.

¿Cómo decidir cuál modalidad usar?

La forma más confiable de resolver la pregunta es cotizar las dos modalidades para el mismo envío, con el peso real, las medidas del paquete cerrado y el destino exacto. Puedes cotizar tu envío en línea y comparar el costo real de cada opción en lugar de asumirlo.

Con las dos cifras al frente, la decisión se reduce a una pregunta. Si la diferencia de tarifa es menor que lo que te cuesta esperar, el envío va por aire. Si no lo es, va por carretera. Para envíos que superan la capacidad de un despacho estándar, como un tráiler completo, la vía es la asesoría comercial, donde se define la solución de carga masiva que corresponde a tu operación.

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